Claudia Guzmán
Un taller para soltar lo que tu rostro lleva tiempo sosteniendo. Respiración e interocepción para volver a sentirte por dentro. Fascia y sistema linfático para redefinir el óvalo facial.Del cuerpo al rostro.
Cuando no te reconoces en el espejo, no es firmeza lo que falta. Es todo lo que tu rostro lleva tiempo sosteniendo: tensión física y emocional instalada en el cuello, el pecho, la mandíbula y la frente, y una fascia que ha perdido hidratación, movilidad y deslizamiento.
Trabajo con las manos y con la respiración para soltar esa tensión, devolverle el movimiento a la fascia y dejar que el sistema linfático drene. Sin forzar. Escuchando.
Lo que aparece después es un rostro relajado, despejado y descansado, con una expresión que vuelve a tener vida.
Esa es la belleza que me interesa: la que no se ve, pero se nota.
Soltamos la tensión acumulada y devolvemos hidratación y deslizamiento a los tejidos.
Sentimos el rostro por dentro, desde la respiración y la interocepción, y dejamos que la mandíbula, la frente y la mirada se relajen.
Activamos el drenaje linfático para que el óvalo recupere su contorno natural.
Un espacio íntimo para parar, respirar y dedicarle a tu rostro la atención que casi nunca le das. Juntas.
Te espero. Claudia